El viejo arte del overclock
es simplemente tomar un componente de la PC, ya sea el procesador, la tarjeta madre, las memorias o la tarjeta de video y configurarlas para que corran a una velocidad mayor a la que vienen por defecto. Por ejemplo tomamos un Core 2 Duo @ 3.0 GHz y lo configuramos para que corra a 3.6 GHz mejorando así el rendimiento de nuestro equipo. Por supuesto que esto no es tan fácil como suena ya que el overclock no sólo requiere de buenos conocimientos sobre hardware sino además de componentes de calidad para que el equipo funcione sin errores ya que un mal overclock puede causar pantallazos azules, cuelgues del sistema y en casos extremos, daños graves a los componentes.